Renta Básica Universal y las desigualdades en democracia. Las teorías de la justicia socioeconómica en el Siglo XXI

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Una de las propuestas estrellas del programa de Podemos, en las elecciones europeas de 2014, fue el establecimiento de una Renta Básica Universal, expresado en el programa electoral de dicha formación como el “Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral dela pobreza con el fin de posibilitar un nivel de vida digno.” (Programa electoral de Podemos para las Europeas 2014, 2014).

El planteamiento de medidas de este tipo, conlleva un debate de carácter socioeconómico, en el cual destacan dos elementos: uno es de carácter económico (costes y viabilidad) y otro de carácter de igualdad y de justicia.

Tomando como referencia el texto de Ferran Requejo y Eduard Gonzalo “Desigualtats en democracia. Les teories de la justicia socioeconómica al segle XXI” centraré el análisis de esta clase de medidas en el aspecto igualitario y de justicia.

La única forma de evitar que la gente caiga en la tentación de los populismos de uno y otro signo es conseguir que perciba su seguridad como algo garantizado

Una medida de este tipo puede recibir dos enfoques: desde el punto de vista de la persona necesitada, puede considerarse como una medida justa de redistribución de riqueza dentro de un territorio y una manera de proporcionar igualdad de oportunidades.

En esta línea, desde una tradición ideológica como el republicanismo, podría ser una manera ideal de garantizar la independencia económica de los ciudadanos. Pero en contraposición, también puede considerarse una medida injusta.

Como afirman Requejo y Gonzalo “Algunes d’aquestes critiques qüestionen la «justícia» de la intervenció pública perquè ataca la llibertat individual i, a més, en molts casos penalitza el ciutadans que treballen i paguen impostos, quan n’hi ha d’altres socialment molt més irresponsables que no treballen (o treballen poc) i que s’han acostumat a viure dels subsidis públics”, introduciendo la cuestión de quién paga y quién se beneficia y poniendo de relieve la posibilidad de creación de lo que denominan ambos “parásitos sociales” que en ocasiones permanecen de carácter permanente y “que no treballen (o treballen poc) i que s’han acostumat a viure dels subsidis públics”. Podemos constatar que una misma medida, puede verse abocada a dos visiones totalmente polarizadas de un mismo concepto, como es establecer qué es justo y qué no.

En la línea de este razonamiento, por ende, se convierte una tarea harto complicada establecer una línea de igualdad entre los ciudadanos de un mismo territorio. Responder a las preguntas que plantean Requejo y Gonzalo “Qué es distribueix? Com es distribueix? Entre qui es distribueix?” recibirán diferentes respuestas en función de las diferentes tradiciones ideológicas y del status económico en el que se encuentre cada individuo que forma parte del territorio.

Una vez más somos testigos de las diferentes visiones que se pueden tener acerca de un mismo tema como puede ser la renta básica universal

Así mismo, medidas como una renta básica universal pueden ser utilizadas con fines políticos partidistas, con la intención de conseguir el máximo de votos posibles. Requejo y Gonzalo ponen de manifiesto esta situación, afirmando que “Reduir les desigualtats pot ser un objectiu politicament convenient –encara que només sigui per evitar problemas de descohesió social i d’ordre públic-, però en certs casos pot ser alhora un objectiu moralment il·legítim o injust.” En contraposición a este argumento, Piazuelo (2016) afirma:

La única forma de evitar que la gente caiga en la tentación de los populismos de uno y otro signo es conseguir que perciba su seguridad como algo garantizado (al menos dentro de unos límites razonables). Una vez más la Renta Básica Universal aparece aquí como una posibilidad realista, viable y eficaz para proporcionar esa seguridad mínima que las sociedades necesitan para no perder su cohesión y su estabilidad. (p.202)

Una vez más somos testigos de las diferentes visiones que se pueden tener acerca de un mismo tema como puede ser la renta básica universal.

Frente a esta disyuntiva, es necesario recurrir a teorías que nos sirvan de guía para establecer cómo y de qué manera se puede aplicar una medida como una renta básica universal, más allá de la opinión particular de los diferentes actores políticos. Afirman Requejo y Gonzalo “El pensament polític normatiu s’expressa a través de raonaments morals abstractes, així com d’una anàlisi més detallada de les institucions polítiques i de les polítiques publiques”. Esta aportación ya nos da una pista referente a la importancia de la teoría normativa respecto a propuestas tan conflictivas a nivel argumental como es una renta básica universal.

Si seguimos profundizando en el texto y tomamos como referencia los criterios que exponen Requejo y Gonzalo sobre la teoría normativa “Normalment s’exigeix a les teories normatives una estricta coherencia interna en el desenvolupament de la seva argumentació”,  “s’exigeix que les teories normatives mantinguin una important relació amb altres disciplines de les ciències socials, com l’economia, la ciencia política, la historia, l’antropologia social, i amb el desenvolupament del coneixement existent.” y “Es tracta, així, de partir de pressupostos que siguin congruents amb el coneixement que tenim de com són les societats i com es comporten”, podemos concluir que para poder instaurar una renta básica universal, es necesario realizar primero un profundo análisis normativo para tener en cuenta todos los elementos que forman parte de la misma, antes que incluirla en un programa electoral.

Fuentes consultadas:

Piazuelo, A. (2016), Renta Básica Universal, España: Imprenta Félix Arilla, S.L.

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