Position paper – Susan George

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Susan George

Susan George nació en Estados Unidos en 1934, pero se trasladó a Francia a mediados de los años cincuenta, obteniendo la nacionalidad francesa en 1994. Doctora en Ciencias políticas y licenciada en filosofía, Susan George es una de las líderes de los movimientos antiglobalización, y es Presidenta de honor de ATTAC Francia y del Transnational Institute de Amsterdam (ambas organizaciones internacionales no gubernamentales). Por tanto, podríamos englobar a Susan George dentro de la categoría de actor no gubernamental interestatal. Dos ejemplos más de esta categoría podrían ser Kumi Naidoo (Secretario General de Amnistía Internacional) y Ana Toni (Presidenta de la Junta Directiva de Greenpeace).

Position paper:

Según el folleto nº 34 titulado “El derecho a la alimentación adecuada”  publicado por la Oficina del alto comisionado de derechos humanos de Naciones Unidas, hay más de 1000 millones de personas desnutridas, más de 2000 millones carecen de vitaminas y minerales esenciales en sus alimentos, y casi 6 millones de niños mueren todos los años de malnutrición o enfermedades conexas. Estos datos, solo son posibles gracias a la globalización neoliberal existente y al control que ejercen los ricos sobre los alimentos.

Este neoliberalismo radical, ha conllevado que el único objetivo existente a nivel global, sea la obtención de los máximos beneficios posibles, obviando las consecuencias que acarrea tanto a nivel de personas, como a nivel de medio ambiente. La derecha mundial, ha conseguido apropiarse de los conceptos y los procesos de pensamiento en todo el mundo, para conseguir que todos piensen en los marcos que ella considera y establece. De esta manera, han logrado fusionar la libertad económica y las leyes del libre mercado con todo tipo de libertades. Ello ha provocado que las personas naden en el neoliberalismo sin saber que lo están haciendo.

Varios son los problemas que agudizan esta situación: por un lado la globalización, que ha conllevado la deslocalización de empresas que trasladan su producción a otros países, donde la mano de obra es más barata y la legislación muy laxa, convirtiendo el trabajo en mercancía, y aprovechando la necesidad local para establecer condiciones prácticamente de usura. Por otro lado, el gran poder de las empresas transnacionales y de los mercados financieros, que estimulan la especulación con el precio de los alimentos más básicos, provocando que una gran parte de la población no tenga acceso a dichos alimentos. Los gobiernos occidentales y sus políticas de “ayuda alimentaria” también agravan el problema, ya que trabajan y cooperan con las élites locales que son protegidas por el poder del mundo desarrollado. Por último, la deuda nacional es el gran factor que contribuye al hambre en el mundo. La deuda incide terriblemente sobre la pobreza y es un resultado indirecto de los programas de ajuste estructural de y de las políticas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en colaboración con Estados Unidos.

Para poder paliar toda esta situación, es importante la concienciación de todas las personas que formamos parte del mundo desarrollado. El Movimiento por la Justicia Social Global y la Solidaridad está consiguiendo poco a poco grandes logros. Es importante colocar en primera página de la agenda internacional todos estos problemas, junto a posibles soluciones. Otra vía no menos importante, es la idea de democracia, pero no en el nivel que conocemos ahora, sino en un nivel en el cual pueda existir participación popular en la redacción de un nuevo tratado, y que sean todas aquellas personas afectadas las que empiecen a tomar las decisiones, y que de aquí empiecen a surgir gradualmente los diferentes sistemas. Un movimiento a nivel global que se separe del neoliberalismo, es lo que puede comenzar a cambiar la situación a base de denuncia y de protesta. Este movimiento ya se encuentra en funcionamiento, pero todavía queda una larga labor por hacer. Una de las tareas a realizar es conseguir tener poder, pero sin necesidad de hacerse con el poder estatal. De esta manera, se podrá conseguir que se adopten diferentes medidas para poder minimizar este problema. Es imprescindible democratizar las instituciones existentes; hablamos del Banco Mundial, el FMI, la OMC, etc… como parte pública, pero también conseguir que se establezca un control sobre la parte privada, es decir, sobre el gran poder de los mercados financieros, regulándolos, y las empresas transnacionales. Es imprescindible e imperativo la anulación de la deuda exterior de los países en desarrollo, establecer un comercio justo y actuar para la financiación de los bienes públicos mundiales, mediante el cierre de paraísos fiscales y una aplicación efectiva de límites al libre cambio y los movimientos de capitales, así como un impuesto basado en una tasa global a las transacciones financieras, bajo el paradigma de una redistribución a nivel mundial que reduzca las diferencias entre los países desarrollados y aquellos que se encuentran en una situación de auténtica pobreza.

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