Estructuras de poder en el sistema internacional

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Europa en 1750

Para poder establecer el sistema internacional en la Europa de 1750, es necesario contextualizar la época. A principios del siglo XVIII destacan las guerras de Sucesión española por un lado, y la guerra de Sucesión austriaca por otro. Ambas conllevan a firma de diversos tratados de paz, como son el Tratado de Utrecht-Rastatt (1713 – 1715) y el Tratado de Aquisgrán (1748) respectivamente. Ambos tratados ponen fin a la sucesivas guerras, y establecen nuevos límites territoriales y nuevas condiciones respecto al comercio y las colonias de ultramar. Estas contiendas son significativas, ya que enfrentan las diferentes potencias europeas en una serie de conflictos en los que se suceden numerosas alianzas con el objetivo de impedir que una de las fuerzas participantes se convierta en la fuerza dominante.

Ante esta visión general, es posible establecer que el sistema internacional predominante en la época es un sistema interestatal multipolar, ya que varias potencias (Francia, Inglaterra, España, Alemania, Austria) establecen sucesivas relaciones de cooperación y conflicto, tanto a través de guerras, como de los posteriores tratados que ponen fin a las mismas. No existe una fuerza hegemónica como tal, que se pueda imponer al resto de potencias, y existe gran heterogeneidad de valores en las diferentes potencias, con una creciente burguesía que avanza en el continente europeo, una monarquía parlamentaria en Inglaterra (en sus inicios), y la ilustración que también se propaga a diferente velocidad entre las potencias europeas.

Europa de 1810:

En 1810, el panorama es muy diferente. El mapa europeo se encuentra bajo el dominio del imperio francés, de Napoleón Bonaparte. A pesar que Inglaterra resistió los envites napoleónicos, gracias a su situación geográfica y a su flota marítima, no se puede considerar que estuviera en igualdad de condiciones con el imperio napoleónico que dominaba prácticamente toda Europa. Al este, encontramos Rusia, que también debido a su situación geográfica  y sobretodo a la dureza de su invierno, pudo detener el avance napoleónico, aunque más bien por falta de cálculo por parte de Napoleón (igual que sucedió con Hitler) que no por sus capacidades como potencia dominante del momento. Con lo cual, es factible pensar en que el sistema internacional del momento, es un sistema interestatal unipolar o imperial, ya que el imperio francés de Napoleón domina sobre prácticamente todas las potencias del momento, la unión de sus fuerzas no pudo detener el avance de Napoleón durante las guerras napoleónicas, y si una cosa está clara, es que Napoleón pretendía imponer sus normas y su sistema de valores al resto de potencias. También ejercía un control del poder de coerción en aquellos territorios que asumía en su avance.

El mundo en 2018:

Para poder discernir que tipo de sistema internacional existe en el mundo actual, es necesario tener en cuenta el factor globalización y también las nuevas tecnologías. Ambos factores provocan un acercamiento entre puntos alejados del planeta y también un férreo control entre las diferentes potencias, tanto a nivel económico, como militar y social. Esto conlleva que convivan diferentes potencias a nivel mundial, que precisan de un alto nivel de cooperación entre ellas, debido a tratados internacionales, organizaciones internacionales gubernamentales, etc… También, los diferentes marcos legales como el derecho internacional, y la fungibilidad del poder, limitan mucho la hegemonía de una potencia sobre las demás. Esto nos indica que nos encontramos en un marco interestatal multipolar, en el que las diferentes potencias están a un nivel similar y en el que se hace muy difícil imponer una hegemonía debido al marco legal imperante a nivel mundial.

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