Democracia Representativa

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La democracia representativa es el sistema más característico de los estados democráticos y  sociales.

La democracia representativa consiste en la representación (valga la redundancia) de los ciudadanos mediante unas personas (los representantes) elegidos democráticamente.

Estos representantes son los encargados de representar el interés general a través de la deliberación en la asamblea, en este caso el parlamento. La obligación del representante, es defender los intereses colectivos, y no los intereses particulares.

Un ejemplo clarificador de este aspecto, es que un representante de una determinada zona de un estado, se encargará de defender los intereses de esa zona mientras ejerza como representante de esa zona. En el momento que pase a representar al global de la población (accediendo a un cargo de representación en el parlamento), ya no velará por los intereses concretos de la zona de la que viene, sino que tendrá que velar por los intereses de la colectividad.

Los ciudadanos, legamos nuestro poder soberano (como pueblo) a estos representantes, que actúan gracias a un mandato representativo. Este mandato es irrevocable, a diferencia del tipo de mandato imperativo que predominaba en la sociedad medieval.

El ejemplo más claro de un mandato imperativo es la relación con un abogado, donde en el momento que una persona considera que este no está atendiendo adecuadamente sus intereses, puede revocarlo en cualquier momento. En cambio el mandato representativo, por contra, no se puede revocar, y perdurará hasta que se produzca la siguiente elección de representantes.

La democracia representativa asegura el pluralismo, la representatitivad del mayor número de intereses y la búsqueda del interés general de la nación mediante la deliberación en el parlamento.

El parlamento debe ser una asamblea deliberante donde se parlamente entre posiciones,  opiniones e incluso maneras diferentes de concebir el interés general. Se necesita esta deliberación dentro del parlamento para que la voluntad de la nación sea pública.

Es importante destacar que el parlamento no es soberano (no actúa por derecho propio), sino que actúa por delegación del cuerpo electora.

Mediante el mandato representativo, los ciudadanos damos plenos poderes a los representantes para que expresen la voluntad de la nación después de la deliberación. Esta viene determinada por la voluntad de sus representantes.

En una democracia representativa, cuanto más plural es un parlamento, más intereses se ven representados, y por otro lado, cuanto más plural es, menor poder institucional tiene, debido sobretodo a la mayor deliberación necesaria para poder llegar a un consenso.

Una de las cuestiones más polémicas en las democracias representativas, es el incumplimiento de los programas electorales. Esto se debe a que las decisiones deben ser tomadas pensando en la colectividad, y a causa de la deliberación existente en el parlamento, el consenso se hace necesario.

Un mandato imperativo ligado a un programa electoral, impediría este procedimiento, haciendo imposible la deliberación y la toma de decisiones para el bien común de la colectividad.

La democracia representativa asegura el pluralismo, la representatitivad del mayor número de intereses y la búsqueda del interés general de la nación mediante la deliberación en el parlamento.

El parlamento, en una democracia representativa, dispone de un poder legislativo – constitucional, es decir, la constitución decide sobre estos poderes. De esta manera se convierte en un órgano constitucional del estado, con lo que le aporta legitimidad necesaria para poder ejercer sus funciones.

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